Expansión en procura de tierras cultivables

El ensanchamiento de la inseguridad alimentaria derivó en un proceso singular: países con grandes excedentes de divisas se han lanzado al mercado en procura de tierras fértiles para asegurar los alimentos de su población; al mismo tiempo, especuladores privados de todas las regiones del planeta también han adquirido hectáreas cultivables debido a los beneficios proyectados.
Según un estudio realizado por la ONG Grain, los países que más hectáreas adquirieron fueron Corea del Sur (2.306.000), China (2.090.000), Arabia Saudita (1.610.000), Emiratos Árabes Unidos (1.280.000) y Japón (324.000); de esta forma, estos gobiernos incrementan sus reservas de alimentos al disminuir su dependencia de las oscilaciones del mercado.
Los destinos: cualquier lugar del planeta que posea tierras fértiles e insuficientes restricciones legales que derivan en la reducción de la soberanía nacional. Por lo tanto, no es de extrañar que Corea del Sur posea en el extranjero más hectáreas cultivables que en su territorio; que China haya establecido acuerdos con Australia, Brasil, Laos, México, Surinam y varios países de África; o que los países del Golfo Pérsico controlen parcelas tanto en Pakistán como en Ucrania y Kazajistán.
Las repercusiones de este proceso no son insignificantes: en primer lugar, las tierras cedidas suelen ser expropiadas a los pequeños productores, lo que incrementa la especulación y su inherente violencia; en segundo lugar, se verifica la deforestación de grandes extensiones de bosques vírgenes, factor que precipita el advenimiento del calentamiento global; por último, la dislocación de la producción alimentaria no dista de ser un saqueo de los recursos nativos.
No obstante, ante la inminente pauperización de las poblaciones locales, que deben abandonar su terruño para instalarse en las periferias de las urbanizaciones, los gobiernos se plantean la instauración de restricciones a la extranjerización de la tierra.
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