Alternativas al transporte automotor

Los ciudadanos del mundo recurren cada vez más a los transportes automotores: se utiliza el automóvil particular para ir a la escuela, al trabajo y hacer las compras… pero quien dice transporte automotor dice energía extraída del petróleo y sus derivados (el sector del transporte depende en un 95% de esta fuente de energía)… dice emisiones de dióxido de carbono… dice calentamiento global.
Por lo tanto, ni el planeta ni la sociedad pueden seguir sustentando esta modalidad de transporte, tal como se practica en los países desarrollados. En Occidente, el transporte automotor es tan adictivo como una droga: absorbe el 90% del desplazamiento de pasajeros.
Un ejemplo del crecimiento exponencial que experimento el parque automotor en los últimos años: en Francia, entre 1973 y 2004, el parque automotor se duplicó holgadamente al pasar de 14,3 millones de vehículos a 29,9 millones, mientras que en el mismo período la población creció un 14%.
El incremento del parque automotor posee una serie de consecuencias nefastas:
• Es peligroso. En 2004, la Organización Mundial de la Salud calificó al transporte vehicular como un drama sanitario de primer nivel con 3.000 muertos por día, el noventa de ellos en los países pobres.
• Excluye otras modalidades de desplazamiento. Como no tolera la convivencia con peatones, bicicletas y transportes colectivos, los obliga a protegerse (construir aceras, ciclovías y sitios propios) e incluso a enterrarse… en los subterráneos.
• En 2004 las emisiones de efecto invernadero provenientes del transporte automotor se estimaban en 5.090 Mt CO2 (millones de toneladas equivalentes de CO2), es decir, el 21% de las emisiones globales de ese gas fueron emanados por los caños de escape del parque automotor.
¿Cómo modificar nuestra dependencia de este transporte para revertir la contaminación generada?
Usar automóviles más pequeños y livianos con mejoras aerodinámicas; acelerar la comercialización de automóviles eléctricos o híbridos; e incentivar el desarrollo del transporte colectivo (urge un transporte colectivo eficiente y de calidad que desaliente el uso individual del automóvil).
Volver a las denominadas modalidades blandas: bicicleta y caminata (en general, la bicicleta y el automóvil desarrollan velocidades bastante parecidas en los centros urbanos —18 Km/h más o menos—, debido a que la bicicleta permite superara los embotellamientos; mientras tanto, el caminar es una respuesta eficaz para los trayectos cortos).
Estas modificaciones deben ir en paralelo con una planificación urbana más inteligente, que permita desplazamientos dinámicos a través de un consumo ínfimo de energía.
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