Cambio climático y prácticas irresponsables amenazan a la pesca y la acuicultura

El pasado 2 de marzo la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) presentó en Roma la última edición del “Estado mundial de la pesca y la acuicultura”, en el cuál advierte sobre la necesidad de generalizar las prácticas de pesca responsables así como intensificar las medidas para mitigar los avatares del cambio climático.
Según los autores del informe, es indispensable que las autoridades pesqueras de todas las regiones del planeta difundan las prácticas sustentables, sistematizadas en el “Código de Conducta para la Pesca Responsable” de la FAO, para contrarrestar las estrategias imperantes que tienden a agotar los recursos marinos.
Al mismo tiempo, el informe señala las consecuencias de las modificaciones climáticas sobre la pesca mundial: alteración de las redes alimentarias marinas (especies templadas se desplazan hacia las zonas frías), como también en la estacionalidad de los procesos biológicos. Los expertos de la FAO subrayan que estas modificaciones potencian la vulnerabilidad de aquellas poblaciones que dependen de los recursos marinos para su supervivencia.
La rigurosidad del estudio permite visualizar la contribución de la pesca y la acuicultura en las emisiones de gases de efecto invernadero: por cada millón de toneladas de combustible utilizado en la pesca de captura, se emiten tres teragramos de dióxido de carbono. Sin embargo, una adecuada gestión de las pesquerías incrementaría significativamente el rendimiento del combustible.
Otro de los aspectos en los que focaliza la publicación es en el estado de las poblaciones de peces naturales; por desgracia, las cifras demuestran la fragilidad de estos recursos: casi el veinte por ciento de las poblaciones comerciales de peces están sobreexplotas (en especial, las que habitan en el Atlántico nororiental, el Pacífico noroccidental y el Índico occidental).
Ahora bien, debido a que el sector pesquero involucra directamente a más de cuarenta millones de personas y que el pescado proporciona proteínas a casi la mitad de la población del planeta, la FAO considera de importancia vital adoptar estrategias para debilitar los efectos del calentamiento global y gestionar los recursos marinos de forma más sustentable.
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