El “Polarstern” ya dispersa el hierro en el océano

Luego del intenso debate entre los ministerios alemanes de Medio Ambiente e Investigación sobre las consecuencias del proyecto “Lohafex”, experimento indo-alemán que busca mediante el vertido hierro en el mar obtener fitoplancton (algas diminutas) con el objetivo de incrementar la absorción del dióxido de carbono, el gobierno dispuso la viabilidad del experimento cientÃfico.
Es más: el buque “Polarstern” ya se encuentra en las aguas del océano Atlántico vertiendo la solución de hierro; de ahora en más, sobre unos 300 kilómetros cuadrados del océano se echara unas seis toneladas de hierro para fertilizar las aguas; según los cientÃficos el hierro provocarÃa la proliferación de algas, las cuales, a través del proceso de fotosÃntesis, capturan el dióxido de carbono.
El “Polarstern”, barco del Instituto Alfred Wegener (AWI), habÃa zarpado el 7 de enero desde Alemania con unos 48 cientÃficos europeos e indios; sin embargo, el Ministerio de Medio Ambiente alemán solicitó paralizar el proyecto hasta obtener una evaluación independiente de los efectos legales (existe una disposición de la ONU que prohÃbe la fertilización de los océanos) y sobre el medioambiente. Los resultados del informe posibilitaron la continuidad del proyecto.
Desde el Ministerio de Investigación alemán se asegura que luego del informe no existe ninguna “objeción cientÃfica o legal” al proyecto Lohafex; de esta forma, el proyecto puede continuar con su experimento en las aguas del Atlántico. Mientras tanto, desde el Instituto Alfred Wegener se señala que el Lohafex contribuirá significativamente a delimitar la pertinencia de la fertilización del océano con hierro para mitigar los efectos del cambio climático.
No obstante, aún resuenan las voces de aquellos que postulan la peligrosidad del experimento: en primer lugar, debido a que el hierro llega a las aguas a través de nanopartÃculas las consecuencias son impredecibles (incluso, algunos cientÃficos pronostican una reacción que liberarÃa un gas más potente que el dióxido de carbono); en segundo lugar, una investigación publicada en “Nature” subraya que la eficacia de introducir hierro en los mares es distante del resultado obtenido a través del proceso natural.
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