Informe advierte sobre la vulnerabilidad del Caribe Insular frente al cambio climático

En el marco de la XIV Conferencia de la ONU sobre cambio climático de Poznan, El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) presentó el informe Cambio Climático en el Caribe y el Desafío de la Adaptación, para fomentar el diálogo con el objetivo de elaborar programas más vigorosos para contrarrestar los efectos del cambio climático.
Tomando información de diversas fuentes de profundo conocimiento sobre la materia, como por ejemplo, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), el informe alerta sobre un futuro de creciente vulnerabilidad para el Caribe Insular.
Entre los aspectos más significativos del informe se destacan:
Aumento de las enfermedades por la persistencia de los fenómenos meteorológicos extremos: transmitidas por insectos y roedores (el dengue, la leptospirosis, la malaria y la fiebre amarilla); transmitidas por el agua (la esquistosomiasis, el cólera y cryptosporidium); transmitidas por alimentos (la diarrea, intoxicaciones alimentarias, salmonelosis, fiebre tifoidea); y respiratorias (el asma, la bronquitis, infecciones respiratorias, alergias).
Concomitantemente, se advierte que el riesgo de insalubridad de la población también se incrementará por el crecimiento de la desnutrición; la dificultosa producción de alimentos conjugada por la interrupción en los canales de distribución pueden provocar catástrofes humanitarias.
También se señalan las perdidas que provocaría una subida del nivel de los mares: colapsarían un 3% de los bosques de manglares de Cuba, los humedales y manglares de Puerto Royal (Jamaica), así como más del 60 % de las playas en algunas zonas de Granada.
Además, el informe evalúa la notable tendencia al alza en las pérdidas de los desastres naturales (inundaciones, sequías, deslizamientos de tierra y huracanes). Por ejemplo, el huracán Dean (agosto de 2007) causó 42 muertes y daños por cerca de 3,800 millones de dólares, que han afectado a Santa Lucía, Martinica, Dominica, Puerto Rico, República Dominicana, Haití, Jamaica, las Islas Caimán, Belice, México y algunas regiones de América Central.
Otro de los efectos del cambio climático en el Caribe supone un acortamiento de la temporada de cultivo de la caña de azúcar en Guyana, que se traduciría en una aceleración de la maduración y reducción del rendimiento en 29,8%.
No obstante, en el capítulo “Hora de actuar de manera concreta y concertada”, el informe da pautas de cómo poder enfrentar estos escenarios: inclusión de medidas de mitigación y adaptación a las transformaciones climáticas, programas y acciones para el desarrollo, mayor atención a la energía renovable y a las tecnologías de alto rendimiento energético, reducción de las emisiones y aumento de la independencia energética, uso del incipiente mercado de carbono y el desarrollo de evaluaciones de la vulnerabilidad y la adaptación, son estrategias que pueden viabilizar el futuro de las habitantes del Caribe.
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