NASA obtendrá mapas precisos sobre comportamiento del dióxido de carbono

En febrero la agencia espacial de Estados Unidos (NASA) lanzará el Observatorio Orbitador de Carbono (OCO), un satélite que tendrá el objetivo de identificar los lugares del planeta que emitan (fuentes) u absorban (pozos) el dióxido de carbono, uno de los gases que produce el calentamiento planetario.
Si bien se conoce con exactitud muchas de las fuentes emisoras del dióxido (la excesiva utilización de los combustibles fósiles o la producción de cemento), existen muchos factores importantes sobre su comportamiento que son ignorados por la ciencia (por ejemplo, se conoce que la deforestación emite dióxido, pero se desconoce la cuantificación exacta de gases desprendidos).
Tampoco están exentos de incomprensiones los lugares que absorben el dióxido; en la actualidad, se sospecha que la Tierra capta aproximadamente el 50% de nuestra producción de este gas; se sabe que la mayoría de lo captado va hacia los océanos, pero se desconoce rotundamente otros sitios que tengan la cualidad de atraer al dióxido que se expande por la atmósfera.
Y, sin embargo, los desequilibrios climáticos continúan incrementándose por la constante emisión de los gases de efecto invernadero: es para paliar el déficit científico y revertir la tendencia al alza de la temperatura planetaria, que fue concebido este proyecto de la NASA: mapear las fuentes y pozos del dióxido posibilitará concebir estrategias adecuadas frente a uno de los mayores retos para la humanidad.
OCO será la primera nave espacial dedicada a construir un mapa del CO2 para analizar con exactitud tanto las fuentes como los pozos del dióxido; pues, si bien Aqua, otro satélite de la Nasa, analiza los gases que producen el efecto invernadero, observa solo a los que se encuentran a una distancia de entre 5 y 10 kilómetros.
Sin embargo, El OCO, tiene la capacidad de describir las cantidades de CO2 que se localizan en las proximidades de la superficie, en esa zona en donde su presencia es más significativa para los humanos.
El instrumento principal de este dispositivo es el espectrómetro, aparato que logra descomponer a la luz solar que refleja la Tierra en sus colores constituyentes; luego se debe analizar el espectro para establecer las cantidades de dióxido de carbono y oxígeno molecular presentes. La producción mensual de mapas será sobre unos 1.600 kilómetros cuadrados de la superficie terrestre.
Ahora solo resta que el próximo 23 de febrero, el OCO sea lanzado al espacio a bordo del cohete Taurus XL desde California, para obtener recursos que permitan mitigar el cambio climático.
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