La degradación del Tíbet

Transcurridos cincuenta años desde que China irrumpió en el Tíbet, la devastación de la naturaleza ha sido catastrófica; es decir, a la sumisión de la población local se adjuntó un desarrollo económico que, si bien impulsó un crecimiento anual del 11%, destrozó los recursos naturales de la región.
La riqueza del Tíbet es singular: de sus altas montañas nacen todos los grandes ríos de Asia (el Amarillo, el Bramaputhra, el Indus, el Mekong y el Yangtsé), en cuyos márgenes habita casi la mitad de la población del planeta; sus extensas mesetas poseen más de dos mil lagos naturales; en sus valles se encuentra una diversidad de bosques milenarios, en donde residen especies singulares.
