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8 de Febrero de 2012
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Energías renovables: otra matriz energética es posible


La energía es, para la Física, la capacidad potencial que tienen los cuerpos para producir trabajo o calor; se manifiesta mediante un cambio (tanto cuando damos pedal a una bicicleta como cuando un leño arde en la estufa se produce energía).

Desde los orígenes el hombre ha utilizado las fuentes de energía para modificar su entorno. Primero su propia fuerza física o la de los animales que domesticó; posteriormente la energía del viento y del agua; mas tarde, utilizaría los combustibles fósiles y la energía nuclear; en la contemporaneidad se investigan las capacidades de las fuentes de energía limpia.

Podemos distinguir entre las energías dos subconjuntos: las no renovables y las renovables. Mientras las energías renovables son inagotables, las reservas de combustibles fósiles y de materiales utilizados para producir energía nuclear son limitadas. En nuestra contemporaneidad, en la matriz energética de la mayoría de los países del mundo predominan las energías finitas: diversos conflictos políticos y sociales en muchas regiones del planeta son una consecuencia directa de la apropiación del estratégico recurso.

Las energías renovables son aquellas que se producen de forma incesante y son perdurables a escala humana; pertenecen a esta categoría las siguientes energías: eólica, solar térmica, solar fotovoltaica, la biomasa y los biocarburantes, la hidráulica, la geotérmica y las energías procedentes del mar.

Hay que destacar que el sol está en el origen de todas las energías renovables: su calor provoca en la Tierra las diferencias de presión que dan origen a los vientos, ordena el ciclo del agua causando la evaporación y las consiguientes precipitaciones y de él se sirven los vegetales para realizar la fotosíntesis.

Pero si la caducidad de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural) es problemática, lo más conflictivo de su utilización son las excesivas emisiones de dióxido de carbono (CO2) que se desprenden a la atmósfera; la emisión del dióxido altera los equilibrios existentes en los compuestos que participan del efecto invernadero; la alteración de este fenómeno produce un aumento de la temperatura media del planeta: el cambio climático es uno de los mayores desafíos que afronta la humanidad en este siglo XXI.

Pero aun hay más, porque podemos obviar el riesgo que implica utilizar energías cuyo traslado y extracción es muy problemático (mínimos ejemplos de los sucesivos : el desastre del Prestige en las costas de Galicia y la catástrofe en la Central Nuclear de Chernóbil).

De aquí se desprende que el planeta en este tercer milenio debe cambiar su matriz energética, basada en los combustibles fósiles, por otra matriz en la que predominen las energías renovables y limpias; la utilización de otras fuentes de energías puede contrarrestar los crecientes desastres ecológicos que cotidianamente difunden los medios masivos de comunicación.

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