Friburgo, el laboratorio de energía solar

La ciudad de Friburgo, inmersa en la Selva Negra de Alemania, es una referencia mundial en respeto al medio ambiente y desarrollo sustentable. Esta ciudad universitaria de unos 215.000 habitantes es pionera en el desarrollo de tecnologías para capturar la energía solar.
El hito que transformó el espíritu de la ciudad ocurrió en la década de los setenta, cuando una revuelta ciudadana impidió la instalación de una central nuclear; después Los Verdes accedieron al gobierno transformando a la ciudad en un laboratorio de energía solar; en la actualidad sus más de 11.000 colectores generan 36,7 vatios per cápita.
De todas formas, no es casualidad que la ciudad se encuentre en Alemania, pues el país es el mayor productor mundial de energía solar fotovoltaica: el 1% de la energía eléctrica que se consume en su territorio proviene de las placas solares.
Todos aúnan esfuerzos para hacer de Friburgo la meca de la energía solar: iglesias, edificios públicos, centros comerciales, hasta el estadio de fútbol, han apostado por la energía solar.
Más aún, el barrio de Vauvan se asemeja a un parque temático solar: casas ‘inteligentes’ que giran para aprovechar más horas de luz solar, con aislamientos que hacen innecesario el uso de calefactores y consumos energéticos autosustentables.
Los coches no pueden ingresar a Vauvan, sino que se deben quedar obligatoriamente en depósitos instalados en la periferia; solo un tranvía recorre la vía principal, pues las demás arterias han sido convertidas en espacios peatonales en donde los niños pueden jugar tranquilos.
Esto tiene dos grandes consecuencias: por un lado, de las 500 familias que habitan en el barrio solo 100 poseen coches; por otro, Vauvan se transformó en el distrito alemán en el que viven más niños.
La política de disminuir el parque automotor ha sido eficaz: a la inversa que la mayoría de las ciudades europeas, Friburgo amplió su red de transporte eléctrico; al mismo tiempo, construía una red de vías destinadas al transito de bicicletas. El binomio tren-bicicletas ha permitido reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, la contaminación sonora y la polución atmosférica.
Al mismo tiempo, el ayuntamiento de la ciudad proporciona a las personas que cotidianamente ingresan a la ciudad un sistema para que compartan sus vehículos con otros usuarios.
Sede de la Sociedad Internacional de la Energía Solar (ISES), la mayor institución de investigaciones solares de Europa, y del Instituto para la Ecología, todos los años la ciudad alberga la mayor feria del sector solar.
No es de extrañar que más de 10.000 habitantes de la ciudad se dediquen profesionalmente al medio ambiente, lo que la posiciona en la vanguardia del conocimiento científico sobre tecnologías solares de alto rendimiento.
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