Obtención de energía a partir de las corrientes submarinas

Contemplar la furia de la mar y sentir la fragilidad de la humanidad ante la inmensidad de la naturaleza… por contraste, en la actualidad se desarrollan iniciativas para captar las potencialidades de las corrientes submarinas para producir energía; sus ventajas: no solo es renovable, sino que también proporciona un flujo energético predecible y constante. Varios países (Estados Unidos, España, Noruega, Reino Unido, Francia, Corea y Australia) trabajan para aprovechar en gran escala la energía producida por el mar.
En Escocia, la búsqueda de proyectos para el desarrollo de la energía marina ha llevado a establecer el premio Saltire, que ofrece unos 14 millones de euros para los que presenten programas innovadores. Al mismo tiempo, la Scottish Power quiere instalar este año turbinas de tipo Lànstrøm, diseñadas por una empresa noruega, para obtener dos años en el 2011 unos 60 MW que suministren energía a 40.000 hogares.
En las proximidades, en las costas de Irlanda del Norte, la empresa inglesa Marine Current Turbines instaló en el 2008 a “Seagen”, una gran turbina con un eje horizontal de 43 metros con dos dispositivos de 16 metros de diámetro, que origina unos 1,2 MW, cantidad suficiente para abastecer a 1.000 hogares. La instalación de una granja de turbinas en la costa galesa espera los resultados de viabilidad e impacto en el medio ambiente de “Seagen”.
“Sabella” es el nombre del proyecto que desarrollan en Francia la empresa HydroHelix Energies y la Agencia del Medioambiente y la Energía (ADEME), que consta de cinco turbinas (hélices de tres metros de diámetro) alineadas y una rotación más lenta y constante para aprovechar las corrientes menos intensas.
Otro protagonista en la obtención de energía de las corrientes marinas es Corea del Sur: de la asociación entre la empresa británica Lunar Energy (energía marina) y la Korean Midland Power Co (KOMIPO) nació un proyecto que pretende instalar unas 300 turbinas en la costa surcoreana en el 2015, para suministrar electricidad a unos 200.000 hogares a través de la generación de unos 300 MW. En marzo de 2009 se instalará un piloto para evaluar el impacto medioambiental.
Por su parte, el Centro de Excelencia en Tecnología Energética Oceánica de Estados Unidos ya cuenta con un dispositivo de pruebas para absorber la potencia de las aguas del Golfo de Florida. Asimismo, investigadores de la Universidad de Michigan diseñaron un prototipo que incluso puede aprovechar hasta las lentas corrientes acuáticas de los ríos.
Antes de finalizar esta puesta a punto, no podemos obviar que en Australia, la compañía BioPower Systems creo un sistema que imita el movimiento de las plantas subacuáticas para generar electricidad, que actualmente se encuentra en fase de pruebas en la costa de Tasmania.
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