Autoridades europeas respaldan la prohibición del cultivo de transgénicos

Las organizaciones ecologistas consideran una gran victoria la decisión del Consejo de Ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea de no forzar a los estados miembros a sembrar transgénicos; de esta forma, Hungría, Francia, Grecia y Austria pueden continuar con la prohibición de cultivar el MON 810, variedad de maíz transgénico de la multinacional Monsanto.
La Comisión Europea le había solicitado al Consejo que decretara ilegales las prohibiciones a los transgénicos prescritas por algunos estados miembros; sin embargo, las intenciones naufragaron ante la firme negativa de más de veinte países. Desde las organizaciones ambientalistas se visualiza la decisión como un vuelco en la política favorable a los transgénico que imperaba en Europa.
Por una parte, las organizaciones celebran que en algunos territorios aún primen la protección del medio ambiente y la seguridad alimentaria de la población; por cierto, en las últimas semanas científicos de Austria y Hungría incrementaron las evidencias sobre los impactos perjudiciales en el medio ambiente del cultivo de transgénicos.
Pero por otra parte, la decisión del Consejo no hace más que expandir las exigencias de estos grupos de desterrar los cultivos transgénicos en toda la Unión Europea; en especial, la presión se intensifica en España, único país de la Unión en plantarlos a gran escala, debido a su rechazo a la propuesta de la Comisión: “Es fundamental para el futuro de los ciudadanos y del medio ambiente que esta decisión española en la UE sea ahora coherentemente trasladada a la política nacional de transgénicos”, señaló Juan Felipe Carrasco, integrante de Greenpeace.
Pero el debate también será intenso en Alemania, pese a que su cultivo es insignificante (más o menos unas dos millones de hectáreas): recientemente, Sigmar Gabriel e Ilse Aigner, ministros de Medio Ambiente y de Agricultura respectivamente, habían manifestado la intención de estudiar los permisos a los cultivos transgénicos; poco después, Monsanto alegaba que fue la Oficina Federal para la Protección del Consumidor y la Seguridad Alimentaria de Alemania la que aprobó al maíz MON 810.
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