Doscientos cincuenta años de Kew Gardens

El génesis fue a mediados del siglo decimonónico: en 1759 la princesa Augusta construyó un jardÃn de unas tres hectáreas de superficie en los alrededores de su residencia, el Palacio Kew; doscientos cincuenta años después, Kew Gardens (el JardÃn Botánico de Londres) posee la mayor diversidad de especies vegetales del mundo, más de treinta mil, en sus ciento treinta y dos hectáreas.
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Kew Gardens celebrará sus doscientos cincuenta años de vida con nuevas exposiciones, renovados diseños de jardines y una implosión de colores y aromas. Además de ser una institución vital en la preservación de la diversidad planetaria, su importancia no es menor en la lucha contra el cambio climático.
Pero Kew Gardens no sólo es sinónimo de belleza y armonÃa, sino que también se destaca por el trabajo que desarrollan más de doscientos cientÃficos: el Herbario (posee más de siete millones de plantas secas), el Banco de Semillas, el Laboratorio Jodrell (la más importante colección de hongos del planeta), los cursos de formación para estudiantes, el banco de ADN, las investigaciones en genética y conservación, son fundamentales para posicionarlo a la vanguardia.
De todas estas actividades, la importancia del Banco de Semillas es incontrastable; localizado en el Wakehurst Place, fuera de Kew, el Banco posee más de un millón de semillas de diferentes especies, lo cual constituye una medida ejemplar contra el latente peligro de extinción. A través de diferentes acuerdos, el Banco recolecta semillas de todos los lugares del planeta; luego las conserva en un depósito a veinte grados bajo cero.
Los esfuerzos de Kew Gardens no han sido en vano, porque además de introducir la biodiversidad planetaria en las calles de Londres, el JardÃn ha realizado intensas colaboraciones en distintas regiones del planeta que permitir conservar y reconstruir hábitats asà como mitigar los efectos del cambio climático.
Los expertos de Kew recorren el planeta: en Perú han participado en el reestablecimiento del hurango, el árbol que posee las raÃces más largas del planeta, en los áridos valles; en Australia han colaborado en la recuperación de más cinco millones de hectáreas; mientras que en Argentina su trabajo junto con una ONG resultó indispensable para la puesta en funcionamiento de cursos sobre protección del medio ambiente y el cambio climático.
Artículos relacionados:
