Otra forma de viajar por África

En procura de desarrollar un turismo sostenible que mejore el contexto socioeconómico y permita la conservación de la naturaleza, el Instituto Jane Goodall España otorga destinos para aquellos ciudadanos que quieren escapar del turismo masivo y sus estereotipados hábitos que degradan la naturaleza.
Los destinos seleccionados tienen como objetivo reducir la huella ambiental y cultural que produce el turismo masivo; para ello los viajeros deben ser respetuosos con los pueblos que visitan, no contribuir a la degradación de hábitats frágiles y colaborar con el desarrollo de las poblaciones nativas. De esta forma, el turismo deja de ser una amenaza para constituirse en un medio para combatir la pobreza y preservar la naturaleza.
El Instituto presenta alojamientos en Senegal, Camerún y Cabo Verde que cumplen con determinados requisitos ambientales y sociales; se trata de lugares confortables que tratan sus aguas residuales, controlan sus desperdicios, son propiedad de la comunidad, utilizan productos del terruño y sus edificaciones armonizan con la naturaleza.
Antes de iniciar el viaje el Instituto informa sobre las características del destino para que las relaciones con los lugareños sean respetuosas, al mismo tiempo que ofrece la posibilidad de participar en una misión que colabore con el desarrollo local.
Las misiones son opcionales, debido a que solo al viajar por los destinos propuestos y en las condiciones pactadas se fomenta el desarrollo socioambiental de las comunidades vulnerables; de todas formas, el Instituto ofrece realizar misiones de formación (compartir conocimientos con los nativos en lenguas, gestión, construcción, etc.), de recogida de datos (identificación de problemas y necesidades, documentación fotográfica de establecimientos, inventarios de flora y fauna, etc.) y de trabajo “físico” (construcción, cultivos, reparación de medios de transporte, etc.).
Sin embargo, hay una misión que es obligatoria: la misión de aprendizaje. El viajero debe inexorablemente aprender un plato de la comida típica de la región, aprender algunas expresiones de su lengua, acceder a través del conocimiento de los ancianos a la historia de su pueblo e identificar especies de flora y fauna autóctona.
Hay tres formas de viajar: el viajero independiente adquiere su billete de avión y organiza la ruta en base a la información que brinda el Instituto; el viajero semi- independiente adquiere su billete y contacta con el agente local para planificar las actividades en el destino; mientras que el viajero eco-organizado contacta con el Instituto para diseñar en conjunto una ruta.
La finalidad de este emprendimiento es viabilizar una huella que sea solidaria con el bienestar de la aldea así como con la conservación de su entorno.
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