Plantas de interior, más allá del objeto ornamental

Aunque suene extraño, la contaminación del aire en el interior de los edificios puede ser significativamente mayor que en los espacios abiertos: sin la colaboración de organismos biológicos, pululan en el aire sustancias nefastas para la salud de los humanos.
En efecto, numerosas investigaciones subrayan que la introducción de vegetación en los espacios interiores no sólo tiene un valor ornamental, sino que también purifica el aire al transformar las sustancias tóxicas presentes. De esta forma, introducir una planta en nuestras edificaciones es una estrategia vital para respirar un aire saludable.
Desde la década de los setenta la NASA estudia los Compuestos Orgánicos Volátiles, unos gases que se vaporizan a temperatura ambiente; años más tarde, la Agencia de Medio Ambiente de Estados Unidos señaló la existencia de más de 900 Compuestos en edificios públicos, lo cual derivó en la delimitación del estudio a los más comunes: formaldehído, benceno y tricloroetileno.
De los tres elementos, el formaldehído es el que presenta más riesgos para la salud: no sólo está en el origen de irritaciones, dolores y dermatitis, sino que también es un producto cancerígeno. Alfombras, moquetas, aglomerados de madera, adhesivos, productos ignífugos y hasta el gas que utilizamos para cocinar, poseen a este elemento.
Recientemente, una investigación publicada en la revista “Journal of the American Society for Horticultural Science” detalla la capacidad de las plantas de interior para absorber los peligrosos Compuestos: tanto el ficus de hoja pequeña como la aralia captan el 80% del formaldehído en unas cuatro horas.
Asimismo, existen otras especies con capacidad para reducir de estos elementos: cintas, pothos y helechos conservan la humedad en el interior por debajo del 60%, lo que facilita la absorción del formaldehído; palmeras enanas, arecas y orquídeas abstraen tanto al xileno como al tolueno; mientras que cintas, crisantemos y espatifilos suprimen al benceno. Por lo tanto, ya existen dos razones para incluir plantas en los ambientes cerrados.
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