Reciclar sandalias para desentoxicar al mar

Al caminar por las arenas de la playa uno se encuentra con botellas de vidrio, todo tipo de envases de plástico, cajones de madera, restos de comida, latas de refresco, preservativos, pilas, calzados… una retahíla infinita que cotidianamente el mar deposita en las costas.
Hastiada de la violación que día tras día sufren estos ecosistemas en Kenia, Julie Johnstone ha diseñado y puesto en funcionamiento un plan para mitigar la polución de desechos que arrastran las corrientes marinas: su empresa, The Flip Flop Recycling Company, recoge las sandalias varadas en las arenas y las transforma en en objetos con valor en el mercado.
El año pasado, los trabajadores de la empresa recogieron unos 12.000 kilos de sandalias de las playas kenianas, es decir, unos 36.000 pares; en efecto, desde su origen hace cuatro años la empresa recicló unas 70 toneladas de sandalias que la Corriente de Somalia depositó en la costa (por cierto, la procedencia del calzado es del sureste asiático).
Asimismo, el emprendimiento busca la inserción de los sectores más pauperizados de la sociedad: mediante el aprendizaje de la elaboración de productos reciclados, estos sectores adquieren herramientas para transformar su presente. Actualmente, The Flip Flop Recycling Company también recicla los neumáticos y envases de plástico que expele el mar.
En definitiva, el fin último del emprendimiento es desintoxicar al mar de todos los desperdicios que se encuentran en su interior (científicos denuncian que entre Japón y Hawai existe un vertedero flotante del tamaño de Estados Unidos), que provocan la muerte de aves marinas y mamiferos.
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