LIDAR, una vía indispensable para optimizar el uso del territorio

La Junta de Castilla y León ha decidido optimizar la gestión de su masa forestal con la introducción de un sistema de radar aéreo, el Light Detection and Rangig (LIDAR), que posibilita un inventario exhaustivo de los árboles de un bosque. La tecnología no solo permite cuantificar la madera, sino también precisar exactamente el dióxido de carbono que retiene.
La realización del inventario de los bosques de la Comarca de Pinares de la sierra de Demanda-Urbión (más de cuarenta mil hectáreas de pino —silvestre, resinero y laricio—, sabina albar y roble melojo) fue adjudicada a la empresa noruega Blom, pionera en la evaluación de bosques con el sistema LIDAR (por cierto, esta tecnología fue desarrollada en Escandinavia en la década de los noventa).
El LIDAR recorre la zona instalado en un avión que vuela a mil metros de altitud y a una velocidad de ochenta metros por segundo; el radar lanza impulsos (ciento cincuenta mil por segundo) que rebotan en los objetos, lo cual posibilita obtener sus coordenadas gracias al sistema GPS (Sistema de Posicionamiento Global).
El sistema otorga información extensa y exhaustiva de cada árbol: edad, diámetro, altura, densidad, etc. Posteriormente, a través de la aplicación de programas informáticos se obtiene el volumen de dióxido de carbono que posee la masa forestal. Los datos son imprescindibles para implementar una gestión sostenible de los bosques, estrategia indispensable para mitigar los avatares del cambio climático.
La deforestación, la degradación de los bosques y otros cambios que éstos experimentan, contribuyen significativamente (un 17,4 por ciento) a las emisiones planetarias de gases de efecto invernadero (GEI); por lo tanto: la puesta en funcionamiento del sistema LIDAR es un valioso aporte en el impostergable combate frente al calentamiento global. Por suerte, otras Comunidades Autónomas transitan el mismo sendero.
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