Limpieza en la bahía de Río de Janeiro, por pescadores

En la bahía de Río de Janeiro, al pie del Pan de Azúcar, se esta llevando a cabo un proyecto; el llamado “Bahía limpia”, es organizado por la Federación de Pescadores del Estado de Río de Janeiro, y se realiza desde inicios de años, con el fin de mejorar las condiciones de vida de unos 20.000 pescadores de la zona, que día a día, se encuentran con cada vez más dificultades para vivir de la pesca artesanal.
Y es que no privativamente buena parte de las cloacas de los 10 millones de cariocas van directamente al mar, sino que también son arrojados deshechos por los habitantes de la ciudad, incrementando los residuos contaminantes a los fondos de las aguas, donde se puede uno encontrar con todo tipo de elementos , como por ejemplo televisores, neumáticos, refrigeradores y hasta autos, sin olvidar referirnos a las toneladas de papeles y plásticos.
Petrobrás, el gigante estatal del petróleo brasilero, ha financiado este proyecto que mas allá de que antiguos similares hayan fracasado, apunta a conscientizar a la población de cuanto urge hoy, salvar la bahía.
Una de las integrantes del proyecto, la geógrafa Jamylle Ferreira, habla a la agencia AFP de cómo se prevé ¨cartografiar las zonas más críticas y analizar los desechos”.
15 toneladas de residuos, son recabadas por cada salida promedial, de los pescadores. Ellos, procuran internarse en el mar para recoger basura regularmente, tres veces por semana. Son una flota de 140 barcos, cuyas tripulaciones trabajan de forma rotativa por períodos de tres meses. Mientras tanto son remunerados financieramente por realizar el trabajo, sin que ello signifique que se procure reemplazar la pesca.
Siendo el plástico uno de los materiales mas nocivo para la fauna y la flora locales, impidiendo que algo crezca o nazca debajo de su existencia.
Como resultado de la contaminación varias especies de peces ya desaparecieron irremediablemente de la bahía y como si ya no fuera malo, la acumulación de residuos orgánicos suele generar un fuerte y desagradable olor en la zona.
Se estima que a fin de año unos 1.200 pescadores habrán participado del proyecto. Y ya que algunas alcaldías no son colaboradoras del proyecto, Jamylle señala: “Sabemos que no llegaremos a limpiar la bahía, pero no es nuestra intención. Queremos antes que nada aprovechar la experiencia de los pescadores que conocen los lugares críticos, frecuentemente en la desembocadura de los ríos en donde habitan”; “Cuando los pescadores traen a tierra las bolsas con basura, la alcaldía de algunas comunas ni siquiera vienen a retirarlas”, aseveró.
Mas allá de aquellos residuos que sirven a la “usina verde” piloto, instalada en la orilla de la bahía y financiada por el sector privado; aquella basura que no es reciclable, es destinada a ser incinerada y servir para producir energía.
30 toneladas de basura, son tratadas diariamente por Usinaver, quien aguarda expandir el proyecto a otros puntos del país, ya que se eligió particularmente esta por ser de gran atractivo visual y turístico en Río de Janeiro.
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