La actualidad sobre ecología
3 de Setiembre de 2010
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Más reciclaje y menos residuos

Excepto para algunas tierras prometidas que han podido gestionar un sistema eficaz y eficiente de eliminar la basura, la inadecuada gestión de los residuos prima en todas las latitudes y altitudes del planeta.

Las consecuencias de estas prácticas son cotidianas y extremadamente peligrosas. Sin embargo, la denominada “sociedad de desechos” se ha incrementado considerablemente en los tiempos sobremodernos (no obstante: la tendencia seguirá ascendiendo si no modificamos los modelos de producción y consumo que imperan en todo el planeta).

Soluciones urgentes, pues en las últimas décadas se ha derribado la máxima de la “sociedad de los desechos” que postulaba un consumo expansivo gracias a fuentes de recursos inagotables. Sin embargo, siglos de desarrollo industrial demostraron la limitación de los recursos naturales (solo un ejemplo: hoy en día se consume más petróleo del que se descubre).

Ante la limitación de la materia y la insalubridad inherente a la explosiva acumulación de residuos (desde 1960 el porcentaje de residuos generados de envases y embalajes tuvo un aumento exponencial), surge la cuestión de postular mecanismos sustentables tanto de producción como de recolección. Al mismo tiempo, las desventajas de muchos de los sistemas para deshacerse de la basura presentan inconvenientes.

Por ejemplo:
Para los vertederos continúa siendo una ilusión lograr el perfecto aislamiento, al extremo que hasta en los mejores diseñados los escapes tóxicos no son evitables… las consecuencias: la toxicidad se expande alcanzando a las napas freáticas.
Si bien la incineración elimina microorganismos portadores de enfermedades y reduce la dimensión de la basura, la contaminación muta: viaja hacia la atmósfera en minúsculas partículas; al mismo tiempo se producen cenizas tóxicas que requieren extrema seguridad.
Exportar la basura es un mecanismo egoísta que han practica algunos países del primer mundo, que demuestra lo efímero de la solidaridad entre los pueblos y las estrechas visiones planetarias que hoy predominan.

Sin descartar el uso de estos mecanismos, urge incentivar dos estrategias: por un lado, hay que disminuir la cantidad de residuos generados (evitar compras fútiles, de productos de efímera existencia o con excesivo envoltorio); por el otro, hay que incrementar los procesos de reciclaje.

Actualmente, vidrio, papel, cartón, metales, plásticos, neumáticos de vehículos, prendas textiles, materiales de construcción, electrodomésticos y materiales orgánicos pueden ser reciclados. Es decir, la taxonomía de materiales que se pueden volver a utilizar se expande gracias a las investigaciones de la ciencia y los saberes populares. De esta forma no solo no limitamos nuestros recursos naturales, sino que también ahorramos energía y disminuimos la contaminación global.

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