Protección de los suelos, herramienta vital contra el cambio climático

Los suelos pueden ser una herramienta vital para mitigar los avatares del cambio climático, debido a su capacidad para almacenar el dióxido de carbono; en Europa, constituyen un inmenso depósito de carbono (aproximadamente, unos 75.000 millones de toneladas), por lo que una gestión inadecuada solo viabilizará una catástrofe, según un informe publicado recientemente por la Comisión Europea.
El informe resalta las virtudes de almacenar carbono en los suelos (gran rentabilidad, no precisa el desarrollo de nuevas tecnologías, significativo potencial de mitigación, etc.) y los riesgos inminentes si no se revierte la tendencia actual de degradación de la tierra (agricultura, extensión de la mancha urbana y de las infraestructuras, silvicultura, erosión, etc.).
Para el Comisario Europeo de Medio Ambiente, Stavros Dimas, “unos suelos correctamente gestionados pueden absorber cantidades enormes de carbono de la atmósfera, lo que nos otorga una valiosa tregua que podemos aprovechar para reducir las emisiones y avanzar hacia nuestros objetivos de sostenibilidad”; por cierto, el informe subraya el potencial: pastizales y terrenos forestales pueden captar hasta 100 millones de toneladas de dióxido por año.
Sin embargo, debido al constante crecimiento de la población mundial, las superficies cultivadas tienden a expandirse; la transformación implica dos graves consecuencias: por un lado, se pierden los depósitos de carbono (la ecuación es perturbadora: soltar a la atmósfera el 0,1 % del carbono acumulado en el suelo europeo equivale a introducir 100 millones de vehículos en el continente); por otro lado, el suelo se transforma en un emisor de carbono (anualmente, la agricultura libera más de 10 millones de toneladas de carbono).
Por lo tanto, el informe señala la necesidad de establecer mecanismos para proteger los suelos autóctonos (una propuesta legislativa presentada por la Comisión en el 2006 está bloqueada en el Consejo), así como implementar modificaciones en las prácticas agrícolas (protección de los suelos contra el agua y el viento, reducción de la maquinaria y uso de técnicas de arado menos dañinas), para contrarrestar el calentamiento planetario.
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