Salud y medio ambiente

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) los factores medioambientales tienen una incidencia significativa en la morbilidad mundial: una cuarta parte de los decesos es consecuencia de peligros medioambientales (las cifras son extremas en regiones como el África subsahariana en donde alcanzan el 35%). Las consecuencias son directas: un medio ambiente más saludable puede evitar hasta 13 millones de fallecimientos anualmente.
Las investigaciones de la OMS verifican la importancia de preservar un hábitat saludable; a continuación detallamos riesgos y soluciones que se desprenden del deterioro de la naturaleza.
Los factores ambientales, por ejemplo la polución del aire y la insalubridad del agua, son los causantes de un tercio de las enfermedades desarrolladas en niños menores de cinco años; las estadísticas indican que la prevención de estos los peligros medioambientales puede salvar anualmente a unos 4 millones de niños pequeños (principalmente, en las regiones más pobres del planeta).
En estas zonas olvidadas del planeta, el medioambiente es promotor de enfermedades diarreicas, infecciones de las vías respiratorias inferiores, malaria y traumatismos (la taxonomía es extensa, pero solo enumeramos las más significativas).
Al ser las aguas residuales un medio a través del cual se propagan enfermedades, el acceso a instalaciones sanitarias básicas viabilizaría un descenso vertiginoso de los fallecimientos: se podría evitar el 40% de las muertes por malaria, el 41% de las muertes por infecciones de las vías respiratorias inferiores y el 94% de las muertes por enfermedades diarreicas (estas enfermedades son las principales causas de mortalidad infantil en el planeta).
Al mismo tiempo, el acceso a agua potable complementaría estos descensos al otorgar a la población un recurso indispensable para su alimentación e higiene.
Por otro lado, la incidencia de los factores medioambientales en los países de mayor desarrollo económico es causante de cánceres, enfermedades cardiovasculares, infecciones en las vías respiratorias, accidentes de tránsito, intoxicaciones y ahogamientos.
El riesgo ambiental queda de manifiesto en el Informe sobre la salud en el mundo: de las 102 categorías de enfermedades detalladas, los factores medioambientales influyen en 85.
No obstante, modificaciones focalizadas (por ejemplo: el fomento del almacenamiento seguro del agua doméstica, incremento de la higiene y el uso de otra matriz energética que no emane gases contaminantes) podrían evitar muchas de las muertes y enfermedades que surgen de los factores medioambientales.
Al mismo tiempo, existen otras intervenciones que pueden contribuir a intensificar la salubridad del medio ambiente son: maximizar la seguridad edilicia, promover el uso y manejo seguros de las sustancias tóxicas en la cotidianeidad, así como gestionar eficientemente los recursos hídricos.
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