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8 de Febrero de 2012
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Un jardín en armonía

A continuación enumeramos algunas estrategias que podemos desarrollar en nuestro jardín para minimizar los niveles de contaminación del planeta:

Permite que la vegetación autóctona crezca en el jardín o por lo menos en algún espacio, de esta forma, los insumos requeridos para la puesta en escena de los verdes será la mínima indispensable.

Al introducir nuevas plantas, árboles o arbustos, es conveniente que selecciones los que se adapten mejor a la región para maximizar agua y abonos necesarios para su desarrollo.

Evita la vegetación exótica; generalmente, requieren demasiados insumos para su supervivencia y, al mismo tiempo, pueden erradicar a la flora y fauna autóctona debido a su carácter expansivo.

Utiliza abonos biológicos: hoy en día el mercado ofrece variedades de estos abonos en distintos circuitos de distribución, pero lo más recomendable es obtenerlo de los desperdicios que se generan en el hogar (restos de alimentación y de podas).

La obtención de abonos biológicos tiene dos grandes cualidades: por un lado, evitamos colapsar los vertederos; mientras que también logramos un producto que sustituye a los fertilizantes químicos, los cuales son dañinos para el medio ambiente.

Evita los plaguicidas: existen alternativas domésticas mucho más respetuosas de la naturaleza que los plaguicidas (por ejemplo, para eliminar los pulgones se los puede rociar con extracto de ortigas. Por suerte, la lista de las alternativas es extensa).

Riega el jardín durante la noche para minimizar la evaporación; al mismo tiempo, emplea métodos que posibiliten maximizar la eficacia del agua utilizada (baldes, regaderas y mangueras con boquilla de succión ajustable).

Regar no es inundar: la técnica del goteo puede utilizarse en cualquier jardín.

Existen muchas plantas que consumen pocas cantidades de agua; entre ellas se puede destacar el jazmín, la buganvilla y la inmensa mayoría de las labiadas (romero, salvia, etc.).

No pienses que las únicas plantas que se adaptan a las sequías y los climas áridos son los cactos; además de las plantas mencionadas, las gramíneas no requieren de muchos preservaciones.

Además existe otra vegetación que requieren poco agua, ya sean algunos arbustos o determinadas enredaderas que pueden embellecer su hábitat.

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