La actualidad sobre ecología
8 de Febrero de 2012
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La energía solar es divina


Contaminar el medio ambiente y no cuidar de la naturaleza son pecados, según ha proclamado en varias ocasiones la doctrina de la Iglesia Católica. Pero sólo ahora el Vaticano puede presumir de ser recta y devotamente ecológico: en la Santa Sede funcionan desde el 26 de noviembre unos paneles solares que capturan los rayos y los transforman en energía limpia.

Los panales en cuestión, los primeros en ser colocados en el Vaticano, han sido instalados sobre el ala sur del techo del aula Pablo VI, remplazando a los paneles de hormigón en una superficie de 5.000 metros cuadrados; en esta aula que tiene un aforo para 12.000 personas, el Papa acostumbra a celebrar en invierno las tradicionales audiencias de los miércoles; De hecho, bajo esas estructuras el pasado miércoles Benedicto XVI ofreció la primera ‘audiencia ecológica’ de la Iglesia.

La estructura de paneles solares emplazada en el Vaticano, a pocos metros de la Plaza de San Pedro, es bastante grande. Se compone de 2400 módulos fotovoltaicos y cumplirá una doble función: por un lado servirá para proteger al edificio creado en 1972 por el arquitecto Pier Lugi Nervi de las radiaciones y, sobre todo, transformará la energía solar en electricidad capaz de cubrir las necesidades del Aula Pablo VI y de otros edificios del pequeño Estado del Vaticano.

La planta de energía solar instalada tiene un potencia máxima de 222 kilovatios y anualmente puede generar unos 300.000 kilovatios/ hora de energía, lo que representa el consumo de más de 100 viviendas por año; asimismo, se evitará ensuciar el aire con aproximadamente 225.000 kilogramos de dióxido de carbono, equivalentes a las 80 toneladas de petróleo que se quemarían para producir los estos 300 megawatios.

Por supuesto, la inauguración del nuevo sistema de producción de energía solar se celebró con la habitual pompa vaticana, a través de una solemne ceremonia en la que, entre otros, participó el científico italiano Carlo Rubbia, Premio Nobel de Física en 1984.

Los paneles solares que desde ayer funcionan en la Santa Sede son fruto de una donación a Joseph Ratzinger realizada por la empresa alemana SolarWorld (compañía que ya está pensando en la posibilidad agasajar a Benedicto XVI con un papamóvil ecológico, lo que posibilitaría que el Papa podría desplazarse entre las multitudes en su característico vehículo blindado sin emitir a la atmósfera el nocivo dióxido de carbono), tuvieron un costo aproximado de un millón y medio de euros. No obstante, para la Iglesia el uso de energía limpia y segura a bajo costo es un deber que responde no sólo a oportunidades económicas y exigencias ecológicas, sino también, y fundamentalmente, a un imperativo ético.

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